viernes, 10 de diciembre de 2010

1 comentario:

Carlos Javier Fernández dijo...

Me encanta este paseo onírico por una playa desierta. el contraste entre el mar y los bloques de hormigón de la ciudad cercana. Es un desasosiego el que me produce ver la naturaleza aneja a la obra del hombre. sería para mí, como guardar una rosa en el interior de una hormigonera. me gustan tus cuadros.